
Las gatas salen en celo en determinados momentos del año y la duración y número de estos celos va a depender de varios factores.
Las gatas son poliéstricas estacionales, es decir que tienen varios ciclos durante el periodo de reproducción, de “día largo” y de ovulación inducida. Esta época de reproducción varía en función de la geografía, temperatura y duración de las horas del día.
En el hemisferio norte, la época reproductiva en las gatas comienza en enero-febrero, que es el momento en el que los días empiezan a ser más largos. El punto más álgido se encuentra entre febrero y abril. Este periodo puede alargarse incluso hasta noviembre, en función de lo cerca que se encuentre geográficamente del ecuador (que afecta a la duración de las horas de luz).
Generalmente, 12-14 horas de luz fomentan este periodo reproductivo, por lo que por ejemplo en zonas cercanas al ecuador, o en criaderos con luz artificial, pueden presentar celo durante todo el año.
Lo que conocemos como celo, es una parte del ciclo reproductivo de la gata. Este ciclo reproductor consta de varias etapas, el estro, que conocemos como celo, es el momento fértil de la gata.
¿Cuánto dura el celo en las gatas?
La madurez sexual de las gatas, es decir, el momento en el que empiezan su primer ciclo reproductor, aparece de media a los 6 meses de edad. Este momento, puede verse influenciado por factores externos como puede ser la duración de las horas de luz pudiendo incluso adelantarse o de la propia gata. Las gatas de pelo corto generalmente entran en celo antes que las de pelo largo. La condición corporal también afecta a la hora de entrar en su madurez sexual.
En el momento en el que empieza el ciclo reproductor se van sucediendo una serie de fases. El estro, momento fértil del ciclo, tiene una duración media de 7 días, con un rango entre 1 y 21 días. Durante el celo, empiezan a aumentar los estrógenos, que son los encargados de los comportamientos de celo que conocemos.
Al contrario que en mujeres y perras, por ejemplo, las gatas no sangran durante el celo. Por lo que si se ven secreciones en la vulva se debe acudir al veterinario. Puede ser un signo de que algo está ocurriendo.
Gatos andando juntos
Comportamiento de las gatas en celo
Maullidos continuos y vocalizaciones con un timbre diferente al habitual. Estos maullidos, les sirven para llamar al macho y así avisarle de que se encuentra en el periodo fértil. Las gatas si no están en ese periodo no van a dejar que un macho las monte.
Cambios en el comportamiento. En función de la gata puede mostrarse más agresiva o más cariñosa.
Se revuelcan por el suelo y se frotan con diferentes objetos y personas.
Si se les toca por la zona lumbar adoptan la típica postura de apareamiento con el lomo hundido, la parte posterior elevada y la cola desplazada hacia un lado.
Pueden incluso hacer pis en zonas fuera de su arenero. Esta orina contiene feromonas que indican, a otros gatos, el estado reproductivo de la gata. Este marcaje de orina lo hace con la intención de atraer a un macho.
Pierden el apetito, algunas incluso por completo.
¿Qué hacer con una gata en celo?
Lo primero de todo, conocer cuáles son los comportamientos naturales en ellas para poder reconocerlos, y saber que es algo fisiológico en ellas.
En esta época, las gatas intentarán juntarse con un macho, para procrear, por lo que le llamarán de forma insistente. Hay que tener especial cuidado con las ventanas.
Hay que recordar que es el momento en el que hay mayor número de horas de luz, y generalmente mejores condiciones climatológicas, en las que se suelen empezar a tener las ventanas más tiempo abiertas. Por lo que para evitar disgustos, se recomienda colocar mallas o cerramientos para evitar caídas.